domingo, 27 de mayo de 2007

Ellas

Dialogo con las palabras a trompicones arrítmicos. Me persiguen, las persigo, pierdo la noción de quién persigue a quién: jugamos al gato y al ratón cual dos potenciales amantes victorianos. Tocan mi hombro con su índice y, por más rauda que me vuelvo, ya se han escondido tras un árbol del jardín donde pasea la reina de corazones. Entonces me siento estafada, vendida a su potencialidad. Me guiñan un ojo como de cíclope, saben cómo provocar una revulsiva mezcla de animadversión y alegría de boliche. Se sientan oblícuas en la punta de mi lengua y se evaden burlonas. ¿Cómo darles un nombre o una etiqueta para asirlo y sobrevivir? ¿Cómo asir aquello que se inventó precisamente para asir lo Otro?

No hay comentarios: